El ingreso disponible de los hogares argentinos volvió a retroceder en febrero y encendió nuevas alarmas en el tablero político y económico. Según un informe de la Fundación Pensar, la caída mensual fue del 2,1%, la más pronunciada desde marzo del año pasado, y dejó los niveles de ingreso 5,4% por debajo de los registrados en 2023. El documento advirtió que el deterioro se profundizó desde septiembre de 2025 y golpea con mayor dureza a los sectores más vulnerables.
El estudio señala que la pérdida de poder adquisitivo no se distribuye de manera uniforme. Mientras que los segmentos de mayores ingresos registraron una baja del 1,4% desde el inicio de la gestión, en los estratos más bajos el retroceso trepó al 5,8%. Para la Fundación Pensar, esta brecha refleja el impacto regresivo de la inflación y de los aumentos en tarifas y servicios públicos.
El informe también destaca un dato que preocupa a todo el arco político: los gastos fijos —impuestos y servicios— ya representan cerca del 24% del ingreso total de los hogares, ocho puntos más que a fines de 2023. En febrero, la canasta de ingresos reales cayó 0,8%, mientras que los gastos fijos avanzaron 3,5%, impulsados por subas del 8,9% en electricidad y gas, y del 4,5% en expensas.
En materia salarial, el documento muestra un escenario igualmente complejo. Los salarios registrados retrocedieron 1,1% en febrero, y los empleados públicos acumulan una caída del 18,3% desde el inicio de la gestión. En el sector privado formal, la pérdida real estimada equivale a $2,3 millones por trabajador, lo que tensiona la discusión sobre recomposición salarial y paritarias.
El panorama para los jubilados es aún más crítico: el informe calcula un retroceso del 24% respecto de diciembre de 2023. El salario mínimo vital y móvil, por su parte, exhibe un deterioro del 39% y se ubica en su nivel más bajo en dos décadas, un dato que ya genera debate en el Congreso y entre gobernadores.
La Fundación Pensar también vincula el deterioro económico con el clima social. Una encuesta de Casa Tres citada en el informe revela que el 56% de los argentinos afirma que su ingreso familiar “no le alcanza”, mientras que el 42% reconoce atrasos o falta de pago en la tarjeta de crédito por motivos económicos. Para los analistas, estos indicadores anticipan un escenario de creciente malestar ciudadano.
En el plano político, el estudio se suma a una serie de diagnósticos que comienzan a tensar la discusión sobre el rumbo económico y las prioridades de la gestión. La caída del ingreso disponible, el aumento de los gastos fijos y el deterioro salarial aparecen como ejes que, según distintos sectores, exigirán respuestas más contundentes en los próximos meses.
