07.04.26
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Una Argentina a dos velocidades: la brecha entre la macroeconomía y el bolsillo

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El economista Miguel Palou analizó el impacto del conflicto internacional en la inflación local y advirtió sobre los riesgos de la morosidad familiar en un contexto de salarios precarizados.
La economía argentina atraviesa un fenómeno de dualidad donde los indicadores macroeconómicos positivos no logran permear en el consumo diario de los hogares. Miguel Palou explicó que existe una divergencia marcada entre lo que percibe el ciudadano y los números que maneja el Palacio de Hacienda. Esta situación configura lo que el especialista denomina como una Argentina corriendo a dos velocidades distintas de manera simultánea. "Estas mejoras macro no se traducen simplemente en el día a día", señaló el economista tucumano durante su intervención.

La construcción del índice de pobreza actual es uno de los puntos más debatidos, ya que se limita a una dimensión meramente de ingresos. Palou advirtió que el indicador oficial "mide una pobreza pura y exclusivamente monetaria" que no captura otras dimensiones críticas del bienestar social. Al concentrarse la distribución salarial en segmentos de ingresos bajos, cualquier mínima variación inflacionaria altera drásticamente el número final de pobres. De esta manera, el dato estadístico puede mostrar una mejora técnica que no se condice con la vulnerabilidad social.

El crecimiento reportado por el gobierno es extremadamente heterogéneo y depende de sectores que no son intensivos en el uso de mano de obra local. Actividades como la minería, la energía y la intermediación financiera traccionan el promedio hacia arriba, pero sin generar un efecto derrame. "El componente en el crecimiento es extremadamente heterogéneo", afirmó Palou sobre el impacto microeconómico que se percibe actualmente. Mientras tanto, rubros clave como la construcción y el consumo masivo permanecen estancados, profundizando la crisis en los sectores populares.

El escenario global añade una capa de incertidumbre adicional debido a la escalada bélica entre Irán y los Estados Unidos en las últimas horas. El aumento del precio del barril de petróleo crudo impacta directamente en los costos logísticos y en el proceso desinflacionario interno. "Si la guerra escala y el conflicto escala muy probablemente tengamos que sujetarnos a un proceso inflacionario a nivel global", advirtió el profesional. Este contexto podría forzar una suba de tasas internacionales, encareciendo el financiamiento para países emergentes.

Las expectativas oficiales de inflación para el año 2026 han quedado obsoletas frente a la inercia de los precios regulados y la coyuntura externa. Según Palou, el gobierno montó su plan económico sobre supuestos que hoy resultan difíciles de cumplir en el corto y mediano plazo. "Las expectativas que tenía el gobierno no se cumplieron y se iba a tener que hacer una revisión al alza", sentenció sobre la meta anual. Esta reingeniería obligatoria del programa económico genera dudas sobre cuándo llegará finalmente la recuperación de los salarios.

Frente a la crisis de ingresos, las familias han recurrido al endeudamiento con plásticos para cubrir gastos básicos de alimentación y servicios esenciales. El economista recomendó evitar el financiamiento de consumo corriente y alertó sobre los peligros de pagar solo el monto mínimo mensual. "La recomendación número uno es tratar de eliminar cualquier tipo de deuda con tarjetas de crédito", subrayó como prioridad. Cancelar estas deudas de alto costo financiero es fundamental para sanear la economía del hogar antes de que se tornen impagables.