08.04.26
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"San Miguel de Tucumán está detonada": dura crítica de concejales radicales

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Los ediles José María Canelada y Gustavo Cobos lanzaron una plataforma de participación ciudadana para exponer el deterioro de la capital y exigieron respuestas concretas "ante la crisis en el transporte, el agua y el estado de las calles".
Los concejales José María Canelada y Gustavo Cobos trazaron un diagnóstico alarmante sobre el estado actual de San Miguel de Tucumán, describiéndola como una capital abandonada por sus autoridades. Según los ediles, la falta de mantenimiento básico y la ausencia de políticas públicas efectivas han degradado la calidad de vida de los vecinos a niveles críticos de inseguridad vial. "Advertimos una ciudad que está detonada, se ha vuelto intransitable y eso genera un riesgo concreto para la integridad física de todos", sentenció Canelada con dureza. Los funcionarios destacaron que el estrés de circular por las calles tucumanas impacta directamente en la salud mental y el bolsillo de los ciudadanos.

Ante la proliferación de cráteres en las arterias principales y barriales, los concejales lanzaron la plataforma digital www.chaubache.com para canalizar los reclamos que, según los ediles, el municipio suele ignorar sistemáticamente. La herramienta busca contrastar el relato oficial con la realidad geográfica de los baches, transformando cada denuncia vecinal en un expediente administrativo formal ante el Ejecutivo municipal. "El municipio dice que arregló dos mil baches, pero nosotros seguimos viendo que esto está en muy mal estado porque los arreglos son de mala calidad", explicó Cobos. El objetivo, remarca Cobos, es que la visibilización obligue a la gestión a priorizar las obras de pavimentación real sobre la propaganda política.

La crisis sanitaria por la falta de agua potable y el desborde de líquidos cloacales también ocupó un lugar central en la denuncia de los representantes de la oposición tucumana. Ambos coincidieron en que la Sociedad de Aguas del Tucumán (SAT) mantiene una conducta negligente protegida por un discurso de "casos aislados" que no se condice con la realidad. "El relato oficial nos decía una cosa y lo que veíamos era otra; la ciudad se puso roja de reclamos en nuestro mapa del agua", recordó Gustavo Cobos. Los ediles advirtieron que seguirán judicializando la falta de inversión mediante amparos para forzar las obras que el gobierno provincial adeuda hace décadas.

Respecto al transporte público y el tránsito, el panorama descrito fue de un caos absoluto derivado de la falta de control y la precariedad jurídica de las empresas prestatarias. Canelada denunció que todas las líneas de colectivos operan con licitaciones vencidas hace dos años y medio, lo que deja al municipio sin herramientas de sanción efectivas. "Es un bolonqui el tránsito en la capital; tenés trapitos que se apropian del espacio público y un Ejecutivo municipal que mira para otro lado", disparó el edil. La falta de educación vial y la ausencia de agentes de control permanentes han convertido al microcentro en un territorio sin ley ni orden.

Además, cuestionaron que durante la gestión de la intendenta actual se hizo uso recurrente del argumento de la "pesada herencia" para "justificar la inacción" tras dos años de mandato ininterrumpido en la capital. Para los concejales, no hay más margen para excusas cuando se ejecutan presupuestos millonarios que priorizan la imagen personal por sobre las necesidades básicas de infraestructura. "¿Cuándo se termina el discurso de la pesada herencia? Ya ejecutaron presupuestos completos y la gente sigue sin respuestas", cuestionó Canelada durante la entrevista. Los ediles señalaron que la administración debe dejar de invertir en marketing para volcar esos recursos en soluciones.

Finalmente, los concejales propusieron un rediseño institucional y un consenso político que trascienda las gestiones de turno para establecer verdaderas políticas de estado en San Miguel. Insistieron en que existen fondos internacionales disponibles para obras de saneamiento y patrimonio que el municipio no gestiona por falta de capacidad técnica o voluntad política. "Quien gobierna no puede limitarse a decir que no hay plata; si no le alcanza lo que tiene, debe salir a buscarlo para garantizar la calidad de vida", concluyeron.