08.04.26
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"Jasmín": un documental que transforma el dolor del abuso en una herramienta de lucha y contención social

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La directora del film, Gisela Gorbalán, presentó en la provincia su obra sobre la resiliencia de una joven frente al abuso intrafamiliar, destacando la importancia de las redes feministas y la educación sexual para detectar violencias.
El documental "Jasmín" llega a las salas tucumanas como una pieza audiovisual necesaria para abordar las realidades más profundas de los barrios populares y las violencias invisibilizadas. La obra narra la historia de una joven peruana que, tras sufrir abusos en su núcleo familiar, encuentra en las redes de contención de mujeres de Argentina una vía de escape y sanación. "El objetivo de la peli fue justamente darle herramientas a personas que hayan pasado o estén pasando por una situación similar", explicó su directora, Gisela Gorbalán. El filme no solo busca narrar un caso particular, sino que pretende funcionar como un espejo para quienes atraviesan traumas similares sin encontrar una salida institucional clara.

La producción destaca el papel fundamental que cumplen los espacios de militancia y acompañamiento comunitario frente a la vulneración de derechos en contextos de extrema precariedad. Gorbalán subrayó que el proceso de filmación permitió capturar una intimidad única gracias al vínculo de confianza generado con la protagonista a lo largo de varios años de trabajo. "Jasmín tenía un impulso, pero cuando uno está acompañada el impulso se puede plasmar; el acompañamiento es fundamental para estas situaciones y para la vida", detalló la cineasta. Esta red de afectos se presenta como el motor principal que permite a la víctima romper el silencio y transformar su vivencia en una herramienta de militancia política.

Un eje central del análisis de la directora es la denuncia sobre la ausencia de organismos gubernamentales que deberían funcionar como alertas tempranas en casos de violencia sexual. La obra expone cómo las instituciones escolares y sanitarias fallaron en detectar el calvario de la protagonista, dejando la responsabilidad de la salvación en manos de la sociedad civil organizada. "En el documental se ve perfectamente la importancia del Estado en nuestras vidas; hay situaciones donde en la escuela no se dan cuenta o en el hospital no se dan cuenta", sentenció Gorbalán. La película se convierte así en un reclamo urgente por políticas públicas eficaces que no deleguen el cuidado en la voluntad de terceros.

En un contexto de fuertes recortes presupuestarios al sector cultural, la directora defendió la vigencia del cine nacional como un espacio de resistencia y visibilización de problemáticas sociales urgentes. Gorbalán destacó que la película fue realizada de manera autogestiva por equipos integrados mayoritariamente por mujeres y disidencias, logrando llegar a la pantalla pese al desfinanciamiento actual. "En este momento que está todo desfinanciado, la importancia y la satisfacción que da poder presentar una película así es enorme; aguante el cine nacional", expresó con firmeza. Para la realizadora, sostener estos espacios es vital para que las historias de las periferias no queden silenciadas por la falta de recursos oficiales.

Finalmente, el documental se proyecta como un material pedagógico clave para ser trabajado en ámbitos educativos bajo la Ley de Educación Sexual Integral (ESI). La recepción por parte de docentes y especialistas en Tucumán ha sido inmediata, solicitando el filme para generar debates críticos sobre el consentimiento y el autocuidado en jóvenes. "Muchos docentes especializados en ESI nos han pedido la peli; la idea es poder trabajar para que sea una herramienta de educación", concluyó la directora sobre el futuro de su obra. De esta manera, "Jasmín" trasciende la pantalla cinematográfica para insertarse en el tejido social como un puente hacia la sanación colectiva y la prevención.