Según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccara), el consumo aparente se ubicó en 512,8 mil toneladas res con hueso, lo que representa una pérdida de más de 56 mil toneladas respecto al año anterior. Esta tendencia llevó el promedio móvil de los últimos 12 meses a 47,3 kilos por habitante, consolidando una de las cifras más bajas de la historia reciente.
Exportaciones en alza vs. mercado interno
El informe destaca un cambio de paradigma en la cadena ganadera: mientras el mercado doméstico se retrae, las exportaciones crecieron un 11,4% interanual, alcanzando las 187,4 mil toneladas. Esta mayor orientación hacia el mercado externo, sumada a una caída del 5,1% en la producción total, ha dejado una oferta restringida para el mostrador local, presionando los precios al alza.
Inflación en el mostrador: subas del 55% anual
Los precios no dieron tregua en el arranque del año. El rubro de carnes y derivados registró un incremento del 6,9% solo en marzo, acumulando una suba interanual del 55,1%. Este comportamiento se explica por el encarecimiento del ganado en pie y una recomposición de precios relativos en toda la cadena. La combinación de estos aumentos con la pérdida del poder adquisitivo de los salarios ha forzado un cambio en los hábitos de consumo de los argentinos.
Menor faena y stock ganadero restringido
La actividad en los frigoríficos también reflejó el parate. Entre enero y marzo se faenaron 2,97 millones de cabezas, un 7,6% menos que en el mismo período de 2025. La falta de hacienda disponible, vinculada a las secuelas de factores climáticos previos y una reducción del stock ganadero, sugiere que la oferta continuará siendo limitada en los próximos meses, manteniendo la tensión sobre los valores al consumidor final.
