El economista Raúl García analizó los recientes datos inflacionarios que marcaron un tres coma cuatro por ciento a nivel nacional y un tres coma uno por ciento en la provincia de Tucumán. Durante la entrevista, el especialista fue categórico al señalar que este guarismo mensual es sumamente preocupante si se lo compara con los estándares anuales de los países desarrollados. "Tres por ciento mensual es mucho; el mundo tiene inflaciones anuales de ese valor", advirtió García sobre la gravedad de la situación actual. La acumulación de estos porcentajes proyecta un panorama complejo para el resto del año, obligando a un análisis técnico exhaustivo sobre las causas de la inestabilidad.
Uno de los puntos más alarmantes del análisis económico reside en la disparidad entre la evolución de los haberes y el costo de las prestaciones básicas reguladas por el Estado. García anticipó que el proceso de reacomodamiento de los precios relativos no se detendrá en el corto plazo, afectando de manera directa el poder adquisitivo de los ciudadanos. "Los precios de los servicios le van a ganar a tu salario por los próximos dos años", sentenció el experto con una crudeza técnica que impacta en la microeconomía. Esta tendencia implica que, aunque otros rubros suban por debajo del promedio, el peso de las tarifas será el motor principal de la pérdida de consumo.
El economista también abordó la gimnasia de ajuste que poseen los agentes locales, quienes suelen trasladar al consumidor cualquier ruido o conflicto geopolítico que ocurra en el resto del planeta. Explicó que la estructura de precios en Argentina es extremadamente sensible a las crisis externas, como las tensiones en Medio Oriente o las variaciones en el crudo. "Se refría alguien en África y acá por las dudas aumentamos los precios", ironizó García sobre el comportamiento defensivo de los formadores de valores en el mercado interno. Esta inercia hacia arriba dificulta cualquier intento de estabilización, ya que los costos operativos nunca se ajustan hacia abajo ante la mejora de las variables globales.
Respecto a la medición oficial del costo de vida, García señaló que existe un desfase técnico en la metodología utilizada debido a la antigüedad de la canasta de bienes relevada. Actualmente, los índices se calculan sobre hábitos de consumo registrados en el año dos mil ocho, lo cual no refleja fielmente el gasto real de los hogares tucumanos actuales. "Las proporciones en las que gastamos hoy no son iguales a las de hace dieciocho años", detalló el economista al explicar por qué algunos rubros pesan más que otros. Esta desactualización metodológica genera distorsiones en la percepción de la inflación, especialmente cuando aumentos en servicios esenciales impactan en las décimas del índice final.
Para finalizar, el especialista vinculó la baja brusca de la inflación observada recientemente con la estricta disciplina fiscal y el cese de la emisión monetaria por parte del Banco Central. Si bien reconoció que este ajuste genera ganadores y perdedores en el tejido productivo, destacó que es el único camino de manual para evitar una catástrofe mayor en la economía. "La no emisión es la que hizo bajar bruscamente la inflación desde el veinticuatro por ciento", concluyó García resaltando el papel central del equilibrio de las cuentas públicas. El desafío futuro será lograr que el sector privado motorice la actividad mientras la sociedad transita este doloroso proceso de reacomodamiento de los precios internos.