28.04.26
Martes | 23:37

Tucumán apuesta a la diversificación: el café tucumano podría conquistar mercados internacionales

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Actualmente, más de treinta productores locales trabajan en el Pedemonte y las yungas, aprovechando las condiciones climáticas únicas que ofrece la geografía tucumana para el desarrollo de granos de alta calidad. El objetivo final es no solo abastecer el mercado interno, sino convertir a Tucumán en un polo exportador de café de especialidad hacia el mundo.

El Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán (IDEP) ha puesto en marcha un ambicioso plan estratégico para posicionar al café tucumano como un nuevo estandarte de la economía regional. Juan Casañas, vicepresidente del organismo, detalló los avances de esta iniciativa que busca romper con la hegemonía del limón y el azúcar a través de la diversificación productiva. Tras décadas de intentos aislados, la provincia ha logrado consolidar un soporte técnico y comercial que ya cuenta con el aval de expertos nacionales. Actualmente, más de treinta productores locales trabajan en el Pedemonte y las yungas, aprovechando las condiciones climáticas únicas que ofrece la geografía tucumana para el desarrollo de granos de alta calidad. El objetivo final es no solo abastecer el mercado interno, sino convertir a Tucumán en un polo exportador de café de especialidad hacia el mundo.

El éxito de esta nueva frontera productiva radica en las características agroecológicas excepcionales que ofrece el ecosistema de las yungas. Según Casañas, el cultivo bajo el sotobosque permite que la planta crezca protegida de los extremos térmicos del verano y el invierno, adquiriendo aromas distintivos del bosque nativo. "El hecho de cultivar un café en nuestra yunga, protegido del exceso de temperatura y con un sombreado natural, te permite tener un café de especialidad", explicó el funcionario. Esta calidad diferenciada es la que permite soñar con un ingreso genuino de divisas a través de la exportación a mercados exigentes. La apuesta técnica del IDEP busca que cada finca aproveche al máximo el aroma característico que otorga la vegetación local para lograr un producto final con identidad propia.

La validación de la calidad del café tucumano llegó de la mano de catadores internacionales y la firma de un convenio marco con la empresa Cabrales. Los especialistas destacaron que la producción local cumple con los estándares de "café de especialidad", lo que otorga un valor económico superior al grano comercial tradicional. Casañas subrayó que la meta es ambiciosa dado que Argentina actualmente importa el cien por ciento del café que consume, gastando millones de dólares anuales. "Nuestro objetivo es que Tucumán pueda exportar café de especialidad; es algo tangible y palpable para el ingreso de divisas", afirmó con optimismo. Esta alianza estratégica con el sector privado asegura que los productores cuenten con el respaldo necesario en términos de marketing y canales de comercialización.

Para sostener este crecimiento, el Gobierno provincial ha dispuesto líneas de crédito específicas a través del CFI con tasas subsidiadas para fomentar la inversión en nuevas plantas y tecnología de poscosecha. Juan Casañas destacó que la articulación entre lo público y lo privado es fundamental para que los pequeños emprendedores puedan dar el salto hacia la industrialización. "El gobernador dio instrucciones para que el productor tenga un crédito accesible que permita ir apoyando y fogoneando esta producción", señaló durante la entrevista. Con 245 productos que ya llegan a más de 160 países, Tucumán busca sumar el café a su oferta exportable de valor agregado. La pasión por el cultivo se transforma así en un motor económico que promete generar nuevos puestos de trabajo y prestigio internacional para la provincia.