El conflicto de los vendedores ambulantes del Parque 9 de Julio alcanzó una tregua tras una reunión clave con el Director de Vía Pública, Juan Rojas, por la falta de sustento económico. Alejandro Andrada, vocero de los trabajadores, explicó que la reubicación previa fue inviable debido a que "a donde los mandaron a trabajar no hay venta" y existe una profunda oscuridad. Ante este escenario de precariedad, el funcionario municipal accedió al retorno de los puestos a la zona del lago tras reconocer la urgencia de los trabajadores. "Él vio que nosotros también tenemos razón, tenemos que llevar el pan a la mesa; los chicos nos esperan en la casa", relató Andrada sobre la necesidad básica de subsistencia.
El acuerdo contempla el regreso de aproximadamente 20 vendedores históricos que desarrollan sus tareas durante los fines de semana, abarcando desde el viernes hasta el domingo inclusive. La medida busca proteger el trabajo informal de diversos rubros que conviven en el paseo público, tales como la venta de "comida, plantas, volantines, masas y la tradicional achilata". Según el referente, esta resolución permite que los trabajadores operen "tranquilamente sin tener miedo a que los persigan o los secuestren", garantizando un entorno de previsibilidad laboral. A cambio, el municipio exigió el compromiso estricto de los puesteros para que "dejen limpio y mantengan el orden" en el sector.
Un punto fundamental de la negociación fue la restitución de los elementos de trabajo que habían sido incautados por las autoridades en operativos realizados durante la semana pasada. Andrada denunció la dificultad de reponer estos bienes en el contexto económico actual, mencionando la pérdida de "manteles, mesones, tablones y braseros" indispensables para el armado de los puestos. El compromiso oficial de devolver las herramientas sin costos adicionales representa un alivio para los vendedores, quienes "no tienen para volver a comprar las cosas" debido al alto costo de los insumos. La recuperación de estos materiales es vista como una victoria para quienes viven de la economía del día a día.
Finalmente, los trabajadores expresaron su conformidad con la predisposición al diálogo mostrada por la nueva gestión municipal para destrabar una situación que ponía en riesgo su ingreso familiar. "Se valora la predisposición de él, los compañeros estamos contentos porque ahora sí podemos trabajar", manifestó el referente tras el encuentro que normaliza la actividad en el principal pulmón verde. Con este pacto, se espera que el Parque 9 de Julio recupere su fisonomía habitual de esparcimiento y comercio popular, bajo reglas de convivencia claras. Los vendedores permanecen en estado de alerta para asegurar que la entrega de sus pertenencias se concrete de manera efectiva y sin nuevas demoras burocráticas.