12.05.26
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"Absolutamente deshumanizado y antisocial": critican duramente el desfinanciamiento del Aconquija

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El ex diputado nacional y referente ambiental, Miguel Nacul, alertó sobre el impacto de los recortes nacionales en las áreas protegidas de Tucumán. Denunció la parálisis de obras vitales, como el puente de Cochuna, y el rechazo de donaciones de tierras por parte de la actual gestión. En un duro diagnóstico, calificó la política oficial como un proyecto "deshumanizado" que pone en riesgo la preservación de la biodiversidad y el recurso hídrico de la provincia.
El ex diputado nacional Miguel Nacul expresó su profunda aflicción ante la decisión del oficialismo de impulsar recortes en 46 parques y reservas nacionales, advirtiendo que esta medida afecta directamente la operatividad del Parque Nacional Aconquija. Para el referente, este ajuste no es un hecho aislado, sino parte de una lógica de desfinanciamiento que lleva dos años y medio paralizando proyectos estratégicos en la zona sur de la provincia. Nacul denunció que, bajo la premisa de que "agrandar un parque nacional es agrandar el estado", el gobierno se niega sistemáticamente a avanzar en la protección efectiva de los ecosistemas locales.

La parálisis administrativa ha llegado al extremo de frenar la incorporación de nuevas tierras destinadas a la conservación en el departamento Alberdi, una zona clave donde confluyen las Yungas con el monte chaqueño. El impulsor del parque reveló que existen tres expedientes frenados hace años que contienen "ofertas de donación por parte de la fundación" para sumar unas 20.000 hectáreas a la reserva. Esta actitud de desinterés por parte de las autoridades nacionales impide redondear la silueta previamente definida del proyecto, dejando áreas de máxima importancia biológica sin la debida protección legal ni control territorial.

Uno de los puntos más críticos señalados es la pérdida de financiamiento externo para obras de infraestructura básica, como el puente que permitía el acceso al parque por la zona de Cochuna. Nacul recordó que, tras ser arrasado hace cinco años, ya se contaba con los recursos disponibles para su reconstrucción, pero la actual gestión "desechó el financiamiento externo" que se había gestionado con organismos provinciales y nacionales. Esta decisión dejó al parque sin un acceso vital para los visitantes, evidenciando un "nivel de actitud destructiva" hacia el patrimonio público y el desarrollo del turismo sustentable.

El impacto de los recortes también pone en jaque la capacidad de respuesta ante catástrofes ambientales, como los incendios forestales que suelen azotar el sur de la provincia durante las temporadas de sequía. La reducción de recursos para mantener guardaparques y sostener los elementos de lucha contra el fuego debilita las dotaciones propias de la administración nacional en el Aconquija. Nacul advirtió que la falta de inversión en este sistema de prevención marca una "crueldad" que ignora la función del bosque como la "gran esponja" natural que regula el agua que consume la población.

Desde una perspectiva económica, el ex legislador analizó la imposibilidad de que las provincias absorban estos costos operativos ante la caída estrepitosa de la recaudación y la coparticipación federal. Explicó que "al bajar el consumo, baja la coparticipación para las provincias", lo que las deja sin margen de maniobra para cubrir los baches financieros que deja la Nación en materia de salud, educación y ambiente. Esta asfixia financiera es vista como una estrategia para desmantelar la presencia del Estado en el territorio, forzando una precarización que afecta la calidad de vida de todos los ciudadanos.

Finalmente, Nacul calificó el modelo actual como un proyecto "absolutamente deshumanizado y antisocial" que prioriza la especulación financiera por sobre la preservación de la vida y los recursos naturales de la nación. Criticó que el Parlamento no actúe con mayor firmeza como un freno a estas medidas extractivistas que no dejan beneficios reales para el país. Para el referente, la destrucción de la biodiversidad en Tucumán es el reflejo de una gestión a la que "no le importa envenenar el agua con la minería" ni conservar la fauna y flora que sustentan el equilibrio ambiental de la región.