29.05.26
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¿Qué podemos aprender del Tucumanazo?

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El histórico dirigente obrero José "Macho" Luna visitó los estudios de Prensa TV en el marco de la presentación de su reciente libro sobre las revueltas populares que marcaron el rumbo político del NOA. Desde una perspectiva de estricta militancia, el ex-trabajador del Ingenio Nueva Baviera trazó crudos paralelismos entre el desmantelamiento industrial iniciado por la dictadura de Juan Carlos Onganía y las políticas neoliberales vigentes en la actualidad, en una búsqueda por interpelar a las nuevas generaciones a recuperar el compromiso colectivo frente al adormecimiento general.
Para el dirigente azucarero, las recetas del presente replican las dinámicas de exclusión que provocaron el cierre masivo de las fuentes de empleo en el interior provincial. "El mayor genocidio social todavía no ha sido reparado, todos vienen prometiendo y tiran alguna cosita, pero nunca una reparación", denunció con dureza Luna. Aquella expulsión forzada de más de doscientos cincuenta mil trabajadores hacia los cordones de miseria de Buenos Aires inauguró un esquema de precarización estructural que continúa vigente.

En una mirada crítica sobre el escenario político actual, Luna enfoca sus cuestionamientos en el vaciamiento ideológico y la devaluación ética de los representantes políticos. En este sentido, sostuvo que la antigua generación revolucionaria tenía una entrega desinteresada y la contrapuso frente a la consolidación de estructuras que conciben el ejercicio de la representación como un fin de lucro individual. "La política se ha convertido en un negocio, ven cuánto van a ganar y ahí salen millonarios todos", fustigó el referente social.

La desactivación de las herramientas de movilización popular es interpretada como una victoria cultural de los proyectos de derecha que buscan adormecer el pensamiento crítico de la juventud estudiantil. Luna recordó que la unificación de las luchas obreras y académicas determinó el éxito del "Tucumanazo" en 1970, un hito histórico signado por las convicciones colectivas. "Los compromisos del que se mete en política o en esto debe ser cero interés económico", diferenció de manera taxativa el entrevistado.

En cuanto al análisis del ordenamiento democrático actual, sostuvo que Argentina atraviesa una severa crisis de representatividad debido al carácter delegativo de un sistema que cercena la participación directa de las bases trabajadoras. En ese marco, caracterizó a las administraciones modernas como dictaduras de carácter económico y político que gestionan las demandas sociales mediante decretos y transferencias de recursos públicos. "La democracia no puede ser de que yo le doy un cheque en blanco a alguien", advirtió el dirigente azucarero, quien remarcó que la toma de endeudamientos externos y la consecuente fuga de divisas terminan siendo costeadas por el conjunto del pueblo mediante el recorte sistemático de los presupuestos destinados a educación, salud y asistencia social.

Por último, sobre el lanzamiento de su libro en donde relata el Tucumanazo en primera persona, contó que busca quebrar el monopolio del relato oficial construido a partir de informes oficiales de la dictadura de Onganía. "Una bandera revolucionaria en esta época es la memoria; hay que tener memoria y tomar esa bandera", concluyó con firmeza Luna. El cronograma de presentaciones populares recorrerá barrios, ingenios cerrados y sitios de memoria histórica para propiciar un debate que "despierte las voluntades apagadas".