A pesar de la sostenida desaceleración de la inflación que reportan los índices macroeconómicos del Gobierno, la licuación acumulada de los ingresos reales se ha consolidado como la principal preocupación de los hogares. Según los últimos relevamientos sectoriales privados y las planillas oficiales, la erosión del poder adquisitivo está forzando una profunda reconfiguración de las estrategias de supervivencia doméstica, impactando con especial severidad en el aglomerado urbano del Gran Tucumán y Tafí Viejo.
La presión por el pluriempleo y la radiografía de la desocupación
La urgencia por compensar la pérdida de valor de los salarios corrientes generó una presión inédita sobre el mercado de trabajo local, donde la figura del "ocupado demandante" (personas que tienen empleo pero buscan activamente otro) alcanzó niveles críticos.
El peso del segundo empleo: Un 27,7% de los trabajadores ocupados en el Gran Tucumán se encuentra buscando de forma activa una segunda ocupación para complementar el presupuesto familiar.
Dimensión de la crisis: En términos absolutos, este fenómeno de presión laboral involucra a unas 122.000 personas, una masa de trabajadores que equivale al tamaño completo de la planta total de agentes de la administración pública del Estado provincial.
Percepciones de calle: El último estudio de la consultora Sociología y Mercado reveló que el 40,8% de los tucumanos afirma con contundencia que sus ingresos no rinden para cubrir las compras de primera necesidad. En sintonía, la desocupación abierta trepó al 7,1% en la medición técnica del Indec para el aglomerado, afectando con mayor fuerza al segmento de mujeres jóvenes de hasta 29 años.
Jefas de hogar: al frente del monitoreo de precios
La segmentación socioeconómica del informe privado determinó que el impacto recesivo de la economía se ensaña con el rango etario que va de los 30 a los 44 años. Dentro de este universo social se observa una marcada preeminencia de jefas de hogar afectadas por la devaluación mensual de sus haberes fijados en pesos.
Roxana Laks, directora de la firma a cargo del relevamiento, vinculó este comportamiento estadístico con el rol central que ocupan las mujeres en la ingeniería financiera diaria de las familias. Son ellas quienes asumen operativamente el monitoreo constante de las pizarras de precios de alimentos esenciales como la carne y las verduras en las carnicerías y verdulerías de barrio para optimizar el gasto de la jornada.
