27.07.26
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Malvinas: la diplomacia deportiva de la Selección dejó al descubierto la política exterior mileista

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En una profunda entrevista con Prensa Multimedios, Guillermo Carmona, exsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, consideró que el impacto global del reclamo de los futbolistas argentinos evidenció la falta de seriedad en el rol de la Cancillería de la gestión Milei. En este sentido, alertó sobre el proyecto de extranjerización de tierras argentinas.
El reclamo soberano sobre las Islas Malvinas cobró una resonancia internacional inédita a partir de las demostraciones realizadas por los futbolistas de la Selección Argentina durante el Mundial. Esta acción colectiva, replicada en las tribunas por los hinchas, fue calificada como una verdadera manifestación de poder blando y diplomacia pública que logró posicionar la vigencia del reclamo territorial frente a más de mil millones de espectadores. “Los jugadores expresaron lo que sentimos como argentinos; me produjo admiración y orgullo ver ese gesto valioso en un triste contexto donde una funcionaria hizo el trabajo sucio que ni los ingleses ni la FIFA se gastaron en hacer”, destacó Guillermo Carmona, exsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur de la Cancillería argentina, en alusión a la postura asumida por la Ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva.

Según Carmona, la contundencia de la postura adoptada por el plantel argentino dejó al descubierto una profunda desconexión entre la sensibilidad popular y la orientación fijada por las autoridades nacionales en materia de política exterior. Mientras el gesto trascendía fronteras y reabría el debate sobre las reminiscencias coloniales en la prensa británica, las máximas autoridades del Poder Ejecutivo mostraron rechazo hacia la manifestación de Messi y compañía. “Para que adquiera el carácter de diplomacia pública hace falta un Gobierno que transforme este impacto positivo en una acción de política exterior, pero lamentablemente la gestión actual no solo no lo hace, sino que el presidente Javier Milei se manifestó molesto con el gesto de los jugadores”, reprochó el especialista en diplomacia e integración regional.

Respecto a las posibilidades concretas de reanudar el ejercicio pleno de la soberanía sobre el archipiélago austral, Carmona enfatizó que la República Argentina debe sostener una estrategia de Estado coherente, persistente e integral. Este plan contempla la suma de apoyos multilaterales, la consolidación de la presencia estatal en la Patagonia y la Antártida, y el aprovechamiento de las grietas políticas del Reino Unido. “Tengo la convicción categórica de que vamos a recuperar el ejercicio de soberanía; para eso hay que reafirmar que las Malvinas son argentinas, sumar diplomacia activa, consolidar la presencia en el área austral y estar atentos para presionar ante las contradicciones internas que atraviesa Gran Bretaña”, aseveró con contundencia el exfuncionario nacional.

Asimismo, el exsecretario vinculó la postura asumida por el Gobierno frente al reclamo de Malvinas con iniciativas legislativas orientadas a desregular el mercado inmobiliario rural y permitir el traspaso de bienes estratégicos a capitales extranjeros. Según su análisis, los intentos por desarticular los límites vigentes a la propiedad de la tierra representan una seria amenaza para la integridad territorial y la preservación de los recursos naturales. “El proyecto de extranjerización que está en el Senado ataca la soberanía territorial al permitir que extranjeros adquieran tierras por encima de los límites legales en áreas de frontera y donde nacen ríos, afectando de manera directa nuestras mayores riquezas naturales”, alertó el referente internacionalista.

Finalmente, Carmona remarcó la necesidad de comprender que la defensa de la soberanía nacional no constituye una meta abstracta, sino un factor determinante que condiciona el bienestar material y la calidad de vida cotidiana del pueblo. La preservación de las libertades de la Nación se encuentra estrechamente conectada con el resguardo de los derechos laborales, las prestaciones sociales y la autonomía económica. “Si hay un Gobierno dispuesto a ocultar la bandera de Malvinas, ese mismo Gobierno es capaz de sacarle los remedios a los jubilados o entregar el control de la economía a una potencia extranjera; Malvinas no es un objetivo lejano, tiene que ver con nuestra autodeterminación cotidiana”, concluyó.