Uno de los puntos más alarmantes expuestos en el análisis refiere al sobreendeudamiento que sufren los hogares argentinos, obligados a recurrir a modalidades de crédito extremadamente usurarias para sostener sus consumos básicos diarios. Sobre este complejo fenómeno económico que asfixia a la población, el entrevistado explicó: «El gran problema de la familia es que tiene que pagar luz, gas, agua, alimentos, transporte, medicamentos y no le alcanza. Hoy en la práctica se ha quintuplicado el nivel de deuda y terminan tomando crédito al 500% de interés».
Frente a las declaraciones de las autoridades nacionales relativas a los índices económicos, Arroyo cuestionó la lectura oficial de la realidad y señaló la existencia de un paulatino pero persistente deterioro en la convivencia ciudadana. En relación con este diagnóstico, puntualizó tajantemente: «El Gobierno es inmune a los datos, dice cosas que no son ciertas y sigue para adelante. Lo que está pasando en la vida cotidiana es un fenómeno de implosión social, de mucha gente que revienta para adentro y que se traduce en violencia cotidiana».
Respecto al escenario político y a la reconstrucción de nuevos espacios de representación institucional, el exministro señaló la urgencia de reconfigurar la propuesta opositora mediante mecanismos participativos que devuelvan la legitimidad democrática. Al referirse a los liderazgos y al rol de los procesos electorales internos, aseveró: «No hay liderazgos naturales hoy en Argentina. Yo creo que el peronismo tiene que ir a una gran PASO, una gran interna con todos los que crean que tienen propuestas, y la sociedad va a terminar ordenando».
Por otra parte, la transformación de la matriz laboral y la irrupción de nuevas tecnologías fueron ejes centrales del debate sobre el futuro del empleo en el país. Ante las trasformaciones del mercado de trabajo y la automatización creciente, el especialista sostuvo: «El cambio tecnológico modifica el esquema laboral y la inteligencia artificial reemplaza empleos. El debate en el mundo es que hay que crear un ingreso universal ciudadano, una base de ingresos para una parte de la población que realmente está fuera de todo».
Finalmente, la entrevista abordó la falta de contención gubernamental hacia los sectores de mayor vulnerabilidad y las posturas extremas adoptadas en materia de asistencia. Para sintetizar su mirada sobre la orientación del esquema gubernamental y el abandono de responsabilidades públicas esenciales, Arroyo concluyó: «Al debate en la Argentina hay que agregarle que tenemos un gobierno absolutamente extremo, el más extremo del mundo, al que se le ocurren cosas absurdas como, por ejemplo, que el Estado no tiene que atender a las personas con discapacidad».