Luego de criticar al kirchnerismo y realizar un escueto repaso de "la historia" -según su mirada- del Banco Central, enumeró las “cinco premisas fundamentales” del proyecto: la primera establece que el BCRA tendrá como misión principal preservar el valor de la moneda. “Se termina con la bestialidad de cinco objetivos para un instrumento”, afirmó.
En segundo lugar, anunció que se prohibirá el financiamiento del Tesoro nacional, las provincias y los municipios, así como la compra de títulos públicos en el mercado primario. “El señoreaje no es ni más ni menos que una falsificación de dinero”, sostuvo.
El tercer punto busca blindar al presidente del BCRA y a su directorio frente a las presiones políticas. Si bien se mantendrá el mecanismo de designación vigente, su remoción requerirá el respaldo de dos tercios tanto del Senado como de la Cámara de Diputados.
Además, se restringirá el pago de dividendos derivados de los servicios de liquidez. Los resultados por tenencia asociados con variaciones en el precio de los activos serán destinados a una reserva técnica no distribuible, mientras que las ganancias por el manejo de la cartera solo podrán girarse al Tesoro para cancelar deuda.
Finalmente, Milei adelantó que se eliminarán otros cambios incorporados en la Carta Orgánica de 2012 y se pondrá fin a las letras intransferibles, un mecanismo al que calificó como una “estafa”.
“Grillete fiscal” para impedir el déficit
El Presidente explicó que la reforma del BCRA formará parte de un programa más amplio, que incluirá el denominado “grillete fiscal” y modificaciones en los mercados de capitales y seguros.
Se trata de una regla permanente destinada a impedir que la Argentina apruebe o sostenga un presupuesto deficitario. Si las cuentas públicas permanecen en rojo durante varios meses, el Congreso tendrá algunas semanas para recuperar el equilibrio.
De no hacerlo, “entrará en vigencia automática el shutdown” y se paralizarán las actividades no esenciales del Estado, al tiempo que también se congelarán nuevos gastos, contratos e incorporaciones de personal y se suspenderán las transferencias discrecionales a las provincias.
Durante ese período, el Presidente, la vicepresidenta, los ministros, secretarios, subsecretarios y legisladores no percibirán sus sueldos. “Si la política no hace los deberes, la política pagará el costo, no lo pagará la gente”, remarcó Milei.
Las jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares y universales, el seguro de desempleo y los servicios de salud, seguridad, defensa y penitenciarios quedarán exceptuados. Además, el Gobierno invitará a las provincias a adherir al régimen “para que cada gobernador predique con el ejemplo”.
Los incentivos para incorporar el “dólar colchón” al sistema
Milei también anunció dos proyectos para ampliar el sistema financiero y canalizar hacia la inversión los ahorros que los argentinos mantienen en cajas de seguridad, fuera del país o “bajo el colchón”.
“Dejar nuestros ahorros fuera del sistema atenta contra nuestro propio crecimiento”, afirmó. En ese sentido, anticipó una “liberalización profunda” del mercado de capitales para “correr al Estado del medio y dejar que el ahorro fluya hacia quien quiere producir”.
Entre los cambios, el Gobierno habilitará la emisión de bonos corporativos en moneda extranjera, unidades de valor u otras unidades de medida. También flexibilizará el financiamiento colectivo para reducir los requisitos vigentes. “Esta reforma asegurará que, a medida que la economía se recupere y la gente vuelva a ahorrar, ese ahorro se transforme en fábricas, maquinarias y trabajo”, señaló el mandatario.
Al cerrar su mensaje, el Presidente afirmó que las iniciativas permitirán terminar con “91 años de saqueo, expropiación, impunidad y decadencia”. Y concluyó: “Confío plenamente en que el Congreso de la Nación comprenderá la naturaleza del problema estructural de nuestro país y acompañará estas reformas que cambiarán a la Argentina para siempre”.
