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Presión a los propietarios: el impuesto inmobiliario subirá un 6,5% en octubre

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El mercado inmobiliario tucumano suma un nuevo factor de tensión financiera para los bolsillos.

A partir de octubre, el impuesto inmobiliario registrará un incremento del 6,5%, llevando la suba acumulada en el año por encima del 28%. El ajuste responde al proceso de actualización de las valuaciones fiscales que lleva adelante la Provincia a través de Catastro, en un escenario donde los corredores inmobiliarios advierten sobre el elevado peso de las tasas locales frente a ingresos que no logran acompañar el ritmo inflacionario.

La medida oficial busca acercar los registros catastrales a los valores reales del mercado, aunque desde el sector privado reclaman una revisión estructural de la presión tributaria que recae sobre los propietarios.


Valuaciones fiscales al día y el reclamo por tasas elevadas

El proceso de reevaluación inmobiliaria instrumentado por el Gobierno provincial utiliza herramientas tecnológicas y datos de Catastro para corregir distorsiones históricas en zonas donde el valor de las propiedades creció fuertemente pero los registros oficiales se mantenían desfasados.

Sin embargo, el presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Tucumán y secretario general de la Federación Inmobiliaria de la República Argentina (FIRA), Fernando Guzmán, señaló que si bien la actualización de las valuaciones es lógica, el verdadero problema radica en la alícuota aplicada.

    Carga tributaria pesada: Según el referente sectorial, Tucumán sostiene una de las tasas de impuesto inmobiliario más altas del país.

    Desfase con los sueldos: Guzmán advirtió sobre el impacto directo al bolsillo del ciudadano, cuestionando que un incremento anual superior al 28% opera en un contexto donde los salarios generales corren muy por detrás de las actualizaciones fiscales.

Radiografía del mercado: sobreoferta en usados y parate en obras a estrenar

Este nuevo incremento impositivo recae sobre un mercado inmobiliario profundamente fragmentado, donde el comportamiento de los precios varía de forma drástica según el tipo de inmueble:

    El boom de los usados: El segmento de propiedades usadas presenta una marcada sobreoferta acumulada a lo largo del tiempo, lo que mantiene los precios en niveles deprimidos. Para quienes disponen de liquidez, los corredores señalan que actualmente representa "un gran negocio".

    El freno en los inmuebles a estrenar: La situación se invierte por completo en las unidades nuevas. Los elevados costos de construcción obligan a los desarrolladores a fijar precios de venta que superan ampliamente la capacidad de pago del mercado actual y duplican las referencias del usado.

    Impacto en la construcción: Este desfasaje económico ralentiza el ritmo de nuevas obras en comparación con años anteriores, ya que la demora en la comercialización de los edificios a estrenar condiciona la rentabilidad y la inversión de los constructores.

Las expectativas depositadas en los créditos hipotecarios

Frente al freno que experimenta la plaza inmobiliaria debido a la brecha de precios y la caída del poder adquisitivo, el sector privado confía en que las herramientas de financiamiento actúen como el catalizador necesario para reactivar las operaciones.

Desde el Colegio de Corredores Inmobiliarios apuntan a que el impulso de los créditos hipotecarios —mediante líneas más accesibles y competitivas promovidas a nivel nacional— logre movilizar el stock inmovilizado y permita acercar los valores de las propiedades a estrenar al poder de compra real de los consumidores, devolviendo dinamismo a toda la cadena de valor de la construcción y el corretaje.