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Simoca es una tentadora alternativa para estas vacaciones

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Los sábados durante julio, Simoca se convierte en una verdadera fiesta popular. Más de 35 mil personas asisten para disfrutar de los diferentes atractivos que se ofrece en la gran feria simoqueña.

Un universo impregnado de olores, colores y sabores. Todos los sábados de julio existe una buena excusa para visitar Simoca, su tradicional feria con más de 300 años de historia, miles de sulkys coloreando las calles, los quinchos con comidas típicas y la música folclórica son algunos de los “ingredientes” que seducen al turista cuando la visita. Cada sábado, desde temprano en la mañana, ésta histórica ciudad ubicada a 50 Km. al sur de la San Miguel de Tucumán se convierte en el mercado a cielo abierto más imparte de la provincia.

Y esta actividad, que sucede desde hace más de tres siglos se ha convertido en un atractivo ineludible para el viajero que pasa por Tucumán.

En La Feria se vende y hasta se practica el trueque de productos como: comida hecha, frutas, verduras, queso de cabra, cigarrillos de chala, artesanías en madera, cuero, hueso, plata, tejidos, animales vivos etc.

El viajero, luego de dar un original paseo en sulky, disfruta al sentarse en los quinchos donde “los puesteros” ofrecen comidas regionales elaboradas artesanalmente como: chorizos y arrollados de cerdo, cabritos a la parrilla, asado de vaca, tamales, empanadas, locro, etc., todo con un sabor muy particular que lo convierte en un verdadero deleite. “Aquí nos visitan desde diferentes partes del país incluso del mundo. Los otros días vino un grupo de ingleses y no pararon de comer choripanes y tamales quedaron fascinados. También muchos grupos de jubilados que llegan desde Termas de Río Hondo como parte de un circuito turístico.

Trabajamos toda mi familia en este rancho y elaboramos cerca de 600 empanadas, unos 200 tamales, cientos de kilos de chorizos y más de 80 litros de locro, todo esto únicamente para el sábado”, contó a primerafuente, Sergio quien es encargado de uno de los 80 ranchos de comidas que hay en el predio.

Consultado sobre los precios el feriante comentó que son bastante accesibles y que no hay mucha variación entre los diferentes puestos. “El precio del tamal es de $ 12, una docena de empanadas cuesta $ 45, el choripán $ 20 y un plato de asado con ensalada $ 45”, indicó.

Durante el mes de julio, todos los sábados, el particular mercado se dimensiona aún más, ya que se desarrolla la 33° Fiesta Nacional de la Feria, donde exponentes de la danza y la música folklórica argentina actúan desde las 10 de la mañana sobre el imponente escenario Virgilio Carmona. La entrada es libre y gratuita.