Emilio Ruiz es Diplomado en Profesorado de educación General
Básica y licenciado en Psicología Clínica y Psicología educativa, lo que le
permitió tener una experiencia directa en la enseñanza ordinaria de su ciudad
natal Cantabria, al norte de España. Luego realizó una especialización de
Postgrado en Educación especial y finalmente obtuvo la Licenciatura en
Enamorado de la enseñanza. Como tal, Ruiz lleva 26 años observando de cerca la
relación entre la educación y la psicología en los colegios de enseñanza
pública, y ha llegado a ser director del Equipo Psicopedagógico en Reinosa.
Actualmente es coordinador del Equipo de Interculturalidad en Torrelavega, y
junto a la Fundación Síndrome de Down de Cantabria, dirige proyectos de
investigación educativa y psicológica. Ha escrito numerosos artículos
relacionados con el síndrome de Down, en los que destacan tanto su
documentación obtenida del estudio como su valor práctico derivado de su
conocimiento y trato directo.
“Trabajamos en la inclusión para que todos los niños con
síndrome de Down asistan a las escuelas como cualquier otro niño”, responde al
ser consultado sobre su tarea durante una entrevista brindada a Primera Fuente
durante un Congreso de la fundación Down Is Up realizada a mediados de 2017.
Como profesional tiene una doble perspectiva de orientador
en contacto con los centros escolares, y de psicólogo viviendo la realidad
actual del síndrome de Down en Cantabria. Respecto al síndrome de Down, Ruiz
define que la realidad de la integración en España se encuentra en una fase de
cierta “comodidad”, algo que no valora como demasiado positivo. “Tras el
revuelo que provocaron en los colegios las experiencias de integración de los
alumnos con necesidades educativas especiales en los años 90, ahora todos
asisten con cierta naturalidad. Los niños pueden asistir a cualquier escuela
que quieren ir”, remarcó Ruiz.
No obstante, aclara que “el profesorado sigue teniendo sus
dudas, sigue teniendo ese temor a lo desconocido. Pero de a poco comienzan a
acostumbrarse a que los chicos con Síndrome de Down tienen su lugar en la
escuela, con sus capacidades y características particulares como cualquier otro
niño”.
“Una maestra o maestro puede que nunca haya tenido un niño
con Síndrome de Down en su vida, así que cuando le llega el primero es como si
hubiera nacido de nuevo. Al principio tienen temor porque no saben qué hacer”,
agregó. Para superar esos miedos, el especialista recomienda a los docentes a
cambiar de actitud hacia el niño. “Lo que más importa aquí es la actitud del
maestro. Si el maestro tiene ganas de que ese chico participe de la escuela y
sea uno más, de que juegue y comparta los recreos con los demás, de que aprenda
con los demás, este chico se sentirá que es igual a todos. La confianza del
profesor hacia las posibilidades de ese niño es lo que hace que a ese niño le
vaya bien en la escuela”, subrayó.
Para lograr esto, es necesario aprender de los niños, dice
Ruiz. “Los demás chicos lo toman con una total naturalidad. Los adultos estamos
llenos de prejuicios, prejuicios que se nos fueron formando durante nuestra
vida. Se nos ha instalado al Síndrome de Down relacionado con el sufrimiento.
Ese prejuicio los niños no lo tienen. Cuando llega un niño con Síndrome de Down
a la escuela, los demás chicos lo toman con total naturalidad, es uno más”,
sostuvo.
En este mismo marco, Ruiz recomienda a los padres a que
confíen en sus hijos y sus posibilidades. “A los padres les digo que crean en
sus hijos, que sepan que pueden lograrlo. Esa confianza es la que hará que el
niño crea en sí mismo y vaya a la escuela con naturalidad. A partir de ahí,
sólo es cuestión de enfrentar el día a día”, dijo y remató: “la inclusión
empieza desde que los padres sacan al chico a la calle por primera vez. Es
importante como se lo presenta a sus conocidos. Son los padres los que tienen
que incluir a sus hijos y ser ejemplos para la sociedad”.
Por otro lado, también los exhortó a unirse y a exigir a las autoridades competentes más y mejores leyes de inclusión. “Padres únanse y creen entidades para luchar por la inclusión. Padres unidos siempre llegan mucho más lejos”, sentenció.
