El expediente, que ya tomó estado institucional en el Concejo Deliberante, se fundamenta en un estudio de costos que contempla las constantes subas en los combustibles y el impacto de las últimas paritarias. Sin embargo, desde la Comisión de Transporte advirtieron que la cifra es inviable para el bolsillo de los tucumanos y que la discusión no puede limitarse únicamente a una actualización tarifaria.
El concejal Alfredo Terán, vicepresidente de la comisión, calificó la propuesta empresarial como "completamente impagable" en el contexto económico actual. Para el edil, insistir con aumentos de esta magnitud en un sistema que pierde pasajeros de manera sostenida solo acelera la degradación del servicio. Por el momento, la Municipalidad inyectó un adelanto de subsidios de $900 millones para garantizar la prestación y evitar medidas de fuerza inmediatas, pero el alivio financiero es visto apenas como un paliativo temporal frente a un problema estructural.
La mirada de los legisladores municipales apunta ahora a una reforma integral, calificando al esquema vigente como "obsoleto, caro e ineficiente". Según Terán, el sistema actual padece de una superposición de líneas que lo vuelve costoso para el Estado y malo para el usuario, quien termina financiando un servicio que ya no elige por voluntad propia. La urgencia ahora pasa por la elaboración de nuevos pliegos para licitar el servicio, definiendo un modelo que la ciudad realmente pueda pagar y que recupere la confianza de los vecinos.
Un punto clave en el debate que se viene es la necesidad de un enfoque metropolitano. El transporte en la capital no funciona como una isla, y los concejales celebran que existan conversaciones entre el municipio y la Provincia para coordinar una solución conjunta. El objetivo es repensar los recorridos y las frecuencias entendiendo que miles de tucumanos entran y salen de la ciudad a diario, y que el esquema de subsidios debe ser transparente y eficiente para que el peso no recaiga siempre sobre el contribuyente.
Pese a la preocupación social que generó la cifra de los $2.400, desde el Concejo intentaron llevar tranquilidad a los usuarios asegurando que el debate recién comienza y que la prioridad será proteger al pasajero. "Seguir haciendo lo mismo no nos va a llevar a mejores resultados", sentenció Terán, marcando un quiebre con la política de parches que ha caracterizado al transporte tucumano en la última década. La intención del cuerpo deliberativo es forzar a los empresarios a discutir calidad y eficiencia antes de hablar de un nuevo incremento.
En los próximos días, la Comisión de Transporte evaluará el estudio de costos, pero el clima político sugiere que el aumento solicitado está muy lejos de ser aprobado en esos términos. Mientras tanto, el usuario tucumano queda una vez más en medio de una disputa entre los costos operativos de las empresas y la falta de un plan de movilidad moderno. La resolución de este conflicto definirá no solo el precio del viaje, sino el futuro de un servicio esencial que parece haber tocado fondo en su configuración actual.
