“Con lo que tenemos de mercadería, si lo vendemos, podemos pagar el 50% el 10 de agosto y hasta el 20 de agosto el otro 50%”. Ese fue el ofrecimiento que Emilio Salvador Luque realizó a sus empleados para volver a solicitarles que levanten el paro y abran los locales. “No tenemos posibilidad de hacer frente a las deudas si no tenemos ventas. Es más perjudicial si los negocios están cerrados”, subrayó al término de la reunión que mantuvo con empleados y los dirigentes de SEOC en la Secretaría de Trabajo de la Provincia.
El conclave, que se realizó esta mañana, pasó a un cuarto intermedio hasta este jueves por pedido de los trabajadores, quienes analizarán el planteo del empresario antes de fijar una posición. Por el momento, todos los supermercados se mantendrán cerrados hasta nuevo aviso.
Por lado de los empleados, ya no le creen a las promesas de Luque, luego de que se enteraron que desde hace 18 meses que no les deposita los aportes jubilatorios ni de obra social, siendo que a ellos si se les retuvo en tiempo y forma esos fondos. Es por eso que el SEOC lo denunció ayer ante la Justicia Federal, por el supuesto delito de defraudación a la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES).
En primera instancia el cuerpo de asesores legales del gremio pensó en entablar una denuncia por insolvencia fraudulenta, pero finalmente la presentación fue por la violación sistemática de la ley de seguridad social, que está tipificada en el artículo 8 de la Ley 26.735, y que tiene una pena de dos a seis años de prisión. No obstante, no descartaron avanzar también con la denuncia original –insolvencia fraudulenta-, al considerar que el supermercadista habría apelado a dudosas maniobras para eludir sus obligaciones con sus trabajadores.
En cuanto a la deuda, tampoco es creíble que se pueda saldar ni aún vendiendo toda la mercadería disponible en estos momentos. Según palabras del mismo empresario, el stock para reponer está valuado en $40 millones, mientras la deuda salarial asciende por encima de los $60 millones. Tampoco cuenta con posibilidades de tomar créditos, lo que complica aún más la drástica situación.
En este sentido, Luque le pidió a sus empleados que tengan “buena voluntad” y abran los locales, ya que si bien hay poca mercadería para reponer, “si cerramos el negocio ningún proveedor va a poner mercadería para que quede encerrada”.
Aún con los traspasos, será inevitable que haya despidos
En diálogo con la prensa, Luque dio a entender que a pesar de que se logre resolver la crítica situación que atraviesan los supermercados, una reestructuración del personal será inevitable. “Tuvimos una caída en las ventas del 35%. De los 1200 empleados tendríamos que haber despedido a 300 y no hemos despedido ninguno pensando en poder abrir nuevas bocas. Hemos apostado al país y no nos ha ido bien”, sostuvo.
En cuanto a las tratativas que lleva adelante con firmas interesadas en adquirir los locales, aclaró que lleva tiempo porque “quien compra un negocio en conflicto siempre va a estar pensando en los riesgos. Y no solo el conflicto de los trabajadores sino por la situación del país. Además, hay gente con mucha antigüedad, y si bien los locales son todos funcionales, todos andan muy bien, todos miden el costo futuro de una indemnización”. “Es obvia la ansiedad y la necesidad de la gente que no tiene dinero, pero no se compra un negocio de un día para otro sin conocer la situación en el que está, y con negocios cerrados se dificulta mucho más”, sentenció.
