20.02.26
Viernes | 23:07

"Retorno a la servidumbre": Hugo Yasky denunció que la reforma laboral atrasa un siglo

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En una entrevista con Prensa Multimedios, el dirigente sindical y diputado nacional destrozó el proyecto oficialista que elimina las indemnizaciones y precariza el empleo. Alertó sobre la complicidad de los gobernadores del PJ y llamó a la dirigencia obrera a abandonar la pasividad frente al avance del modelo financiero.
La sanción de la reforma laboral en el Congreso representa, para Hugo Yasky, el golpe más severo a la dignidad del trabajador argentino en la historia moderna. El dirigente trazó un paralelismo sombrío con el año 1904, asegurando que esta normativa nos remite a las condiciones miserables descritas por Bialet Massé antes de la llegada del peronismo. Según su visión, no se trata de una modernización, sino de un esquema que atrasa cien años al desproteger al eslabón más débil de la cadena productiva. La ley consagra el abuso patronal bajo una pátina de legalidad que busca retrotraer el país a una economía de enclave primario. Al respecto, el diputado fue tajante: “Es una ley que atrasa 100 años [...] la desprotección, los abusos patronales, esa es la condición a la que nos remite”.

Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue el análisis técnico del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), al cual Yasky calificó como una estafa a los jubilados. Este mecanismo permite al empresario despedir sin costo directo, utilizando fondos que provienen de los aportes patronales que, en esencia, pertenecen al sistema previsional. Para el referente de la CTA, este cambio anula cualquier posibilidad de reclamo salarial o actividad sindical por el miedo constante a una cesantía "gratis" para el empleador. El trabajador queda así en una situación de absoluta vulnerabilidad donde la indemnización, ese derecho histórico, se licúa en cuotas de hasta doce meses. “Le da al empresario la posibilidad de despedir sin costo alguno porque crean el FAL”, denunció el dirigente ante los micrófonos.

El impacto de estas medidas ya se siente en la economía real con casos como el de la empresa Fate, que recientemente despidió a cientos de operarios de amplia trayectoria. Yasky advirtió que la nueva ley reduce el cálculo indemnizatorio únicamente al sueldo básico, eliminando adicionales, premios o participación en las ganancias que antes se computaban. Esta degradación del ingreso diferido empuja a los trabajadores registrados hacia la informalidad y la precariedad total de las plataformas de delivery. El modelo busca destruir la industria nacional para convertir al operario calificado en un trabajador independiente sin ningún tipo de cobertura o derecho. Para el diputado, el panorama es desolador: “Ese derecho a la indemnización va a quedar [reducido] y vas a pasar a ser parte de la informalidad”.

La crítica de Yasky no se limitó al oficialismo, sino que apuntó con dureza hacia la dirigencia política y sindical que hoy exhibe una actitud de "tibia pasividad". El diputado cuestionó a los gobernadores peronistas, mencionando específicamente a Osvaldo Jaldo, por traicionar el mandato de quienes les fiscalizaron las urnas en las últimas elecciones. Resulta inadmisible para el referente gremial que sectores electos bajo banderas populares hoy se conviertan en dadores de votos para un proyecto que pulveriza los salarios regionales. En un llamado a la coherencia, instó a sus pares a recordar que no llegaron a sus bancas para facilitar la destrucción del mercado interno. “La opción es muy clara, a menos que quieras traicionar, espero que no pase eso en el Congreso”, sentenció.

Asimismo, el dirigente lanzó una advertencia hacia el interior del movimiento sindical, exigiendo un rol mucho más activo y combativo en la defensa de los derechos adquiridos. Criticó la zona de confort de ciertos sectores que prefieren negociar a puertas cerradas en lugar de poner la cara frente a los compañeros en las fábricas. Según Yasky, confiar en un acuerdo con un gobierno que utiliza el hambre como herramienta de disciplina es, en el mejor de los casos, un acto de extrema ingenuidad política. "La calle debe ser el escenario de resistencia frente a un modelo que se sostiene únicamente por el pulmotor financiero de los Estados Unidos. La actitud del sindicalismo no puede ser tibia, no puede ser a media agua, no puede ser que tengamos miedo”, disparó.

Finalmente, el entrevistado analizó la burbuja discursiva con la que el Gobierno Nacional intenta sostener una expectativa de mejora que choca de frente con la realidad. Comparó el discurso de Milei con el "estamos mal pero vamos bien" del macrismo, señalando que el superávit actual es ficticio y se basa en la liquidación de activos. Para Yasky, el tiempo corre en contra del oficialismo a medida que el mes se hace más largo y el salario más corto para la clase media. En este sentido, sostuvo que la movilización popular seguirá creciendo "a pesar de los protocolos de represión y los intentos de infiltración para desalentar la participación ciudadana". El dirigente concluyó que el "clic" de la mayoría es inevitable cuando el hambre y el desempleo golpeen la puerta de cada hogar.