24.02.26
Martes | 19:52

Salud expulsiva: entre el "salvajismo" del mercado y la saturación del sector público

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En diálogo con la prensa, el contador Mario Koltan advirtió que el sistema de salud atraviesa una crisis terminal por la pérdida del poder adquisitivo. Denunció una "complicidad salvaje" entre laboratorios y prescriptores que encarece los tratamientos, mientras el Estado nacional abandona su rol regulador.
La desregulación económica impulsada por el Gobierno Nacional ha transformado el derecho a la salud en un lujo inalcanzable para miles de familias tucumanas. Mario Koltan, presidente de la Cámara de Empresas de Salud, advirtió que la capacidad de ingreso de la población se encuentra en caída libre, lo que imposibilita sostener las cuotas del sector privado. Mientras la inflación duplica los ajustes salariales, el padrón de afiliados se desgrana hacia un sistema público ya saturado y sin recursos suficientes. Esta realidad golpea con dureza al trabajador promedio, que queda atrapado entre aumentos desmedidos y servicios cada vez más deficientes. La idea de que el mercado se regula solo en esta actividad ha quedado, según el experto, categóricamente desmentida por la cruda experiencia cotidiana.

El análisis de Koltan puso el foco en un presunto engranaje oscuro que encarece los costos operativos de las empresas de medicina prepaga de manera descontrolada. El dirigente denunció la existencia de una trama de intereses entre quienes recetan y la industria farmacéutica, lo que dispara el valor de los medicamentos. Este fenómeno de “complicidad de prescriptores con laboratorios” genera que se indiquen tratamientos de altísimo costo, muchas veces inalcanzables incluso para las estructuras financieras de las obras sociales. Sin una intervención estatal que fije reglas claras, el costo de los insumos y la tecnología médica termina siendo trasladado de forma directa al bolsillo del afiliado. Esta dinámica especulativa vacía los recursos de los trabajadores mientras garantiza rentabilidades extraordinarias para los grandes laboratorios internacionales.

La crisis no distingue entre sectores, afectando tanto a las prepagas privadas como a las obras sociales, que transitan un proceso de degradación alarmante. "El Subsidio de Salud es hoy un ejemplo de este deterioro, con aumentos constantes en copagos y coseguros que dificultan el acceso a una simple consulta médica", sostuvo. Muchos afiliados, al encontrarse con barreras económicas y el cobro ilegal de plus médicos, terminan desistiendo de realizar los trámites preventivos fundamentales. Esta situación de “salvaje” desamparo empuja a la población hacia una vulnerabilidad sanitaria que no se registraba en décadas dentro de la provincia de Tucumán. El bolsillo del trabajador ya no resiste más parches ante un sistema que, lejos de ser eficiente, se ha vuelto meramente expulsivo.

En términos de valores concretos, acceder a un plan básico de salud en Tucumán requiere hoy un desembolso que desestabiliza cualquier presupuesto de clase media. Koltan señaló que los precios de referencia para una persona joven rondan los 60 o 70 mil pesos, escalando drásticamente a medida que aumenta la edad. Para las familias trabajadoras, contratar una cobertura de renombre nacional puede implicar costos superiores a los 150 mil pesos por cada integrante del grupo. Esta realidad fragmenta el acceso a la salud, dejando la atención de calidad supeditada exclusivamente a la capacidad de recursos de cada persona. No es una competencia de servicios, sino una carrera de obstáculos donde el trabajador independiente o el monotributista llevan siempre la de perder.

Koltan fue enfático al criticar la premisa libertaria de que el sector salud puede autorregularse sin la presencia de un Estado que ordene el juego. Para el especialista, la ausencia de control gubernamental permite que cierta parte de la población sea expulsada hacia el sector público, el cual carece de la infraestructura para dar respuestas al incremento de la demanda. Esta retirada de las responsabilidades estatales deja a las obras sociales más pequeñas en una situación de inviabilidad técnica que pone en riesgo miles de prestaciones. “Alguien tiene que organizarlo y alguien tiene que fijar reglas de juego porque si no es muy salvaje”, sentenció el referente de la Cámara. El resultado es un sistema que privilegia el lucro corporativo sobre la necesidad de un pueblo trabajador que ya no tiene dónde reclamar.

Finalmente, el panorama para el resto del año 2026 se vislumbra crítico si no se logra acoplar el valor de las cuotas a la realidad paritaria. En Tucumán, algunas empresas intentan seguir el ritmo del bolsillo del afiliado, pero la presión de los costos de insumos importados vuelve estéril cualquier esfuerzo. Mientras el Ministerio de Salud nacional analiza dar de baja a decenas de obras sociales, el trabajador tucumano ve cómo se desvanece su seguridad social. La salud dejó de ser una inversión para convertirse en una carga financiera que muchos ya no pueden sostener, volviendo al hospital público como única alternativa. La crisis actual no es un accidente, sino la traducción lógica de un modelo que considera la atención médica como una mercancía y no como un derecho.