En un contexto donde los grandes referentes de la cultura popular argentina son puestos hoy bajo la lupa del revisionismo ideológico, Adrián Sosa alzó la voz para proteger la memoria de su tía. El músico tucumano enfatizó que la figura de Mercedes no puede ser reducida a una simple intérprete de folklore, sino que debe ser entendida como un pilar ético de la resistencia latinoamericana. "Defender a Mercedes es defender nuestra propia identidad y la valentía de un canto que nunca se arrodilló ante el poder", afirmó con absoluta convicción mientras reivindicaba la trascendencia de su obra.
Más allá de los escenarios mundiales y los aplausos en Europa, Adrián recordó a la mujer que, en la intimidad de la vida familiar, sostenía con firmeza los valores que luego pregonaba ante las multitudes. Para él, no existía una grieta entre la artista consagrada y la tía que se preocupaba genuinamente por el futuro de sus sobrinos y el destino de su tierra natal. "Ella nos enseñó que la música es una herramienta de transformación social; por eso, ver que hoy algunos intentan manchar su nombre nos duele, pero también nos obliga a redoblar el compromiso", explicó Sosa con emoción.
La defensa se centró especialmente en el compromiso político de "La Negra", un aspecto que suele ser blanco de ataques por parte de sectores que hoy promueven discursos de odio o negacionismo histórico. Adrián fue tajante al recordar que su tía sufrió el exilio por decir lo que otros callaban, pagando el precio más alto por su libertad artística. "Ella decía que no se puede cantar con miedo, y esa premisa marcó cada una de sus interpretaciones; su voz era el refugio necesario para los que no tenían voz", citó el músico para resaltar su valentía.
Sobre las acusaciones que pretenden deslegitimar su trayectoria artística por sus convicciones de izquierda, Sosa respondió que la grandeza de Mercedes radica precisamente en su honestidad intelectual. No se trataba de una militancia de cartón, sino de un sentimiento profundo que brotaba de sus raíces más humildes en el corazón de Tucumán. "Mis convicciones se mantienen, decía ella con fuerza, y nosotros estamos aquí para asegurar que ese mensaje de justicia y equidad siga sonando fuerte en cada rincón de nuestra patria", sostuvo durante la entrevista.
El músico también se refirió a la importancia de mantener viva la casa natal de la cantante como un centro de resistencia cultural frente al avance de la desmemoria institucional actual. Para la familia, ese espacio físico representa no solo el inicio de una carrera gloriosa, sino el símbolo de una tucumanidad que se niega a ser domesticada por los intereses del mercado. "Mercedes es de todos, pero su corazón siempre estuvo aquí, en estos cerros; su legado es un fuego que no van a poder apagar con decretos ni silencios", advirtió Sosa con tono firme.
Finalmente, Adrián Sosa hizo un llamado a las nuevas generaciones de artistas para que retomen la bandera del compromiso social que caracterizó a la mayor cantora de América Latina. Aseguró que el homenaje más sincero que se le puede rendir no es solo repetir sus canciones, sino habitar el mundo con la misma coherencia y entrega absoluta que ella demostró. "Soñábamos, pero nunca imaginamos llegar tan lejos como ella; ahora nos toca a nosotros cuidar que ese camino de dignidad abierto no se cierre nunca más", concluyó cerrando la charla.