La fiscalía reprodujo una serie de audios de Leopoldo Luque que parecen dinamitar su propia estrategia de defensa. En las grabaciones, lejos de escucharse la preocupación de un médico por su paciente, se percibe a un profesional obsesionado con blindarse legalmente. "Voy a armar una historia clínica bien armada", se le escucha decir al neurocirujano, dejando en claro que su prioridad no era la salud del Diez, sino tener los papeles en orden por si la familia decidía ir en su contra.
Lo más crudo del material es la frialdad con la que Luque planificaba los pasos a seguir. En las charlas con sus colegas, el médico insistía en que Diego firmara un consentimiento donde se le explicaran los pros y los contras de su tratamiento, con el único objetivo de trasladar la responsabilidad al propio Maradona. "Que firme que es consciente de todo... y que él no quiere (el tratamiento)", remataba el audio. Estas pruebas contradicen la imagen de "médico desinteresado" que intentó proyectar la defensa, sugiriendo que Luque era plenamente consciente de que el desenlace fatal era una posibilidad real y cercana.
El llanto de Gianinna y el recuerdo de un Diego "irreconocible"
La reproducción de estos mensajes provocó un quiebre total en Gianinna Maradona, quien debió declarar ante los jueces. Entre lágrimas, la hija del astro recordó cómo el entorno médico le daba versiones contradictorias a cada hermano. Gianinna fue contundente al describir los últimos días de su padre: "Mi papá no era mi papá, estaba dormido, lento, irreconocible". Según su testimonio, la velocidad mental que caracterizó siempre a Diego se había esfumado, reemplazada por un estado de somnolencia que los médicos, liderados por Luque, la psiquiatra Cosachov y el psicólogo Díaz, no supieron o no quisieron revertir.
El testimonio de Gianinna también puso luz sobre cómo se manejaba el "triunvirato médico". Explicó que con Luque hablaba meses antes de la muerte, confiando en él como el máximo responsable. Sin embargo, tras el fatídico cumpleaños 60 de Diego el 30 de octubre, la situación se volvió insostenible. Fue en ese momento cuando las hijas intentaron desesperadamente unirse para exigir un parte médico real, encontrándose con una red de profesionales que parecían más preocupados por sus propias internas que por la vida de la persona más famosa del planeta.
Hacia el final de su declaración, Gianinna recordó el momento en que conoció al psicólogo Carlos Díaz en la Clínica Olivos, quien se presentó como especialista en adicciones para tratar el alcoholismo de Diego. La sensación que quedó flotando en la audiencia es la de un equipo médico que improvisaba sobre la marcha, mientras el paciente se apagaba a la vista de todos. Los audios de Luque, donde admite que "la responsabilidad no me cabe" mientras planea cómo manipular la historia clínica, refuerzan la hipótesis de una negligencia que roza el abandono de persona.
El juicio continuará este viernes 24 de abril, a pesar del feriado nacional, dada la urgencia y la carga pública del caso. Con la incorporación de este nuevo material, la situación judicial de Luque se complica de manera drástica. Lo que queda claro, más allá de la sentencia final, es que la justicia está empezando a descorrer el velo de lo que fueron las últimas y solitarias horas de Diego, rodeado de profesionales que, en lugar de salvarlo, parecían estar redactando su propia defensa antes de tiempo.
