La demanda en salud mental atraviesa un momento crítico en Argentina, impulsada por un entorno de alta incertidumbre económica y cambios profundos en los vínculos sociales. Según la psicóloga Josefina Caparros, la psicología transpersonal surge como una herramienta vital que "lo que va a buscar es una pregunta existencial; ¿dónde está la persona parada en este mundo?". Esta corriente no se limita al análisis tradicional, sino que integra la historia social para entender por qué "el síntoma que yo tengo es acorde a la realidad que estoy viviendo", evitando que el paciente cargue con una responsabilidad individual excesiva frente a problemas que son estructurales.
La especialista destaca que Argentina registra índices de ansiedad sumamente elevados, un fenómeno que no puede desligarse de la precariedad laboral y la constante presión social por el éxito. "La incertidumbre juega un papel muy fuerte", advierte Caparros, señalando que el agotamiento actual proviene de la necesidad de sostener múltiples trabajos y de la comparación constante en redes sociales. Para la profesional, no se trata simplemente de un malestar interno sin causa aparente, sino de una respuesta lógica: "Llego, no tengo a fin de mes, no puedo cubrir y siento ansiedad; se dispara la hipervigilancia porque estamos en estado de supervivencia".
El avance tecnológico y el uso excesivo de dispositivos han modificado la estructura de los rituales cotidianos, fomentando un aislamiento que agrava cuadros de depresión y soledad. Caparros observa con preocupación cómo se pierden espacios de contención esenciales, como el hábito de comer en familia, mientras las pantallas dominan la vida de niños y adultos. "El combate de la transpersonal es que la persona vuelva a las redes de contención", afirma, subrayando que lo espiritual en esta disciplina se entiende como el componente de lo colectivo. La terapia busca que el individuo aprenda a "crear una nueva realidad y no sobreadaptarse" a un entorno que muchas veces resulta hostil.
Hacia el futuro, la profesional enfatiza la necesidad de integrar la educación emocional y la presencia de psicólogos en las escuelas para realizar tareas de prevención y promoción de la salud. "Tenemos que hacer más prevención para que podamos salir de los consultorios", sostiene Caparros, quien también alerta sobre el peligro de los consejos simplistas de "influencers" que descalifican la labor profesional. La psicología transpersonal propone, en cambio, un abordaje profundo y ecléctico que incluye desde el autocuidado hasta el cuestionamiento de los vínculos y la identidad, ofreciendo un camino de sanación en tiempos donde "ni siquiera podemos comer en paz".