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Un descanso de las pantallas: el libro físico fortalece su vigencia entre los lectores tucumanos

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En el marco del Día del Lector, las librerías locales destacan la marcada búsqueda de literatura infantil y la necesidad de desconectar del mundo digital. La recomendación de boca en boca y el auge de los clubes de lectura consolidan el papel de las librerías como refugios culturales y de encuentro.
En una época signada por la sobreexposición a los dispositivos electrónicos, la lectura en papel experimenta un renovado impulso impulsado por la búsqueda de pausa y desconexión. Así lo expresó Mariana Burgos en diálogo con Prensa TV, al señalar que “estamos tan saturados de lo digital que necesitamos desconectarnos y volver a tierra”. Lejos de perder vigencia, el formato impreso sostiene un vínculo directo con los lectores, quienes encuentran en los espacios culturales un refugio frente al ritmo frenético cotidiano.

Esta necesidad de contacto con el objeto tangible se observa con particular fuerza en las primeras infancias, donde las familias promueven activamente el hábito del papel. Según destacan desde el sector, “los padres hoy en día quieren que los chicos lo primero que toquen sea un libro”, consolidando un mercado infantil dinámico. Asimismo, las adaptaciones cinematográficas y las series de plataformas de streaming funcionan como un potente disparador para que el público joven recurra al libro original en busca de detalles.

El fenómeno trasciende el acto solitario para transformarse en una experiencia colectiva atravesada por comunidades de lectores y notas manuscritas en las estanterías. Las recomendaciones compartidas a puño y letra reflejan que “cuando leés algo bueno, necesitás compartirlo y que otro sienta la misma emoción”. Esta dinámica fomenta espacios donde los asistentes intercambian opiniones de manera horizontal, consolidando a las librerías locales como puntos de encuentro social que combinan la lectura con momentos de tranquilidad.

A la hora de explorar géneros específicos, la producción nacional y los relatos de suspenso captan el interés de un público heterogéneo e inquisitivo. En ese sentido, sobresalen obras de autoras argentinas como Agustina Basterrica —con títulos destacados como Las indignas—, junto a populares sagas internacionales de fantasía o thrillers vinculados a temáticas actuales. Esta variedad de propuestas demuestra que la literatura contemporánea mantiene una capacidad constante para interpelar a distintas generaciones de lectores.

Finalmente, las librerías reafirman su rol abierto al invitar a quienes aún no han incorporado el hábito sostenido de la lectura formal a descubrir su propio camino. Tal como concluyó la entrevistada durante el encuentro, “siempre existe el libro perfecto para cada persona”, instando a perder el miedo a los volúmenes o formatos. Frente al avance tecnológico, el soporte físico consolida así su vigencia como un canal irremplazable de imaginación, reflexión y pausa en la vida urbana contemporánea.