El jefe de Gabinete de Ministros, Manuel Adorni, anunció a través de redes sociales la flexibilización de la norma que habilita la importación de equipos médicos usados, siempre con el argumento de desburocratizar y bajar los costos para los ausuarios. La medida es de la ANMAT, que pertenece al ministerio de Salud a cargo de Mario Lugones.
“A partir de ahora, las clínicas y hospitales de todo el país podrán importar equipamiento médico usado. Menos costos y burocracia, más calidad al servicio de la salud de los argentinos”, sostuvo el ministro coordinador.
Sin embargo, la decisión del gobierno puso en alerta a diversos sectores y despertó las quejas de la oposición que rápidamente salió a contestar, ante una nueva flexibilización que permite la importación de artefactos usados.
“Ahora el gobierno nacional habilita la importación de equipos médicos usados. Hace poco habilitaron el ingreso de ropa usada. Cada día la Argentina se parece a un país africano de segundo orden”, sostuvo el diputado Miguel Pichetto, quien en el pasado se ha quejado de plataformas que permiten importar ropa a bajísimos precios. La topadora de desregulaciones que impulsa Federico Sturzenegger es mal vista por una parte del arco opositor. No solo por la producción local, sino también por el eventual impacto en la salud.
Por su parte, desde el Gobierno explican que permitirá bajar los costos y que hay muchas clínicas en el interior del país que compran equipos usados en el AMBA. No solo permitiría bajar los precios sino que además, permitirá renovar equipamientos reconocidos porque lo que se compra en el AMBA “es viejo” y tiene “mucho uso”.
En el Gobierno sostienen que no solo los importadores podrán traer equipos, sino también los propios usuarios o clínicas médicas. A su vez, explicaron que no hubo diálogo antes del anuncio e implementación de la medida con los sectores que producen equipamientos en el país.
En contrapartida, hay sectores de la política que alertan sobre problemas que pueden suscitarse ante la importación de resonadores, tomógrafos, equipos de rayos, odontología, y otro tipo de tecnología. Advierten y señalan que puede haber resistencia entre profesionales a usar los equipos, que se pueden multiplicar los malos diagnósticos, que la importación puede derivar en “rotura reiterada” de los equipos y altos costos en el mantenimiento de los mismos.
Otro de los que se quejó fue el ministro de salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak. “¿Qué estás haciendo por la salud del pueblo? ¿Inversión? ¿Hospitales? No, algo mucho mejor. Se puede traer la chatarra médica que descartan en otros países, pero sin control”, ironizó el ministro de Salud de Axel Kicillof alertando sobre los peligros de la nueva medida de la Casa Rosada.
